Macroeconomía
Inflación en Uruguay: por qué los alimentos suben más que el índice general
El IPC desacelera, pero la canasta alimentaria sigue siendo el componente más volátil. Un análisis de los datos del INE.
El Índice de Precios al Consumo publicado por el Instituto Nacional de Estadística muestra, desde mediados de 2023, una tendencia a la baja en la inflación general de Uruguay. Sin embargo, dentro de ese agregado, el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas ha mostrado una dinámica diferente: su variación interanual supera sistemáticamente al índice general en entre dos y cuatro puntos porcentuales, dependiendo del mes. ¿Qué explica esa brecha? En primer lugar, la estructura de costos del sector agropecuario local, que sigue expuesta a los precios internacionales de insumos como fertilizantes y combustibles, cuyos valores en dólares no bajaron en la misma proporción que la inflación general en pesos. En segundo lugar, la cadena de distribución alimentaria en Uruguay tiene un nivel de concentración que limita la transmisión rápida de reducciones de costos al precio final: cuando los costos bajan, los márgenes se recuperan antes de que el precio al consumidor caiga. En tercer lugar, eventos climáticos puntuales — en particular las sequías de 2022 y 2023 — afectaron la producción hortícola nacional, generando aumentos en frutas y verduras que el índice general diluyó pero que los hogares de ingresos bajos y medios sintieron con mayor intensidad, dado que dedican una proporción mayor de su gasto a alimentos. El resultado neto es que la inflación «oficial» que mejora en los titulares no coincide con la experiencia de compra de una familia que va al supermercado cada semana. Entender esa divergencia es fundamental para evaluar cualquier política de ingresos o de transferencias sociales que pretenda mantener el poder adquisitivo real de los hogares uruguayos.
